Una máquina de escribir distinta para acabar con la procrastinación.
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De todo hay en la viña del señor y en esta ocasión traemos a colación un aparato que cuando menos resulta curioso. Se llama Hemingwrite y es una especie de “revival” para los que aman el “vintage” ¡Toma ya, anglicismos innecesarios! El dispositivo consiste en una especie de imitación de máquina de escribir tradicional que muestra una simple llana y no muy grande pantalla de tinta electrónica en la que se va visualizando el texto que vamos tecleando....... Y NADA MÁS.
Parece que la gracia del aparato está en eso en que sólo reproduce texto como las máquinas de escribir antiguas y de esa manera se evitan distracciones, nada de internet, ni videos, ni juegos, ni correos electrónicos, etc.. en definitiva nada que lleve a procrastinar, facilitar la postergación de escribir. Que palabra tan interesante “procrastinar” el diccionario de la RAE define este verbo escuetamente como diferir, aplazar, sin embargo en la Wikipedia se despliega una definición mucho más amplia con un significado de una riqueza insospechada y por lo menos para mi bastante cercana.
Esta palabra deriva del latín antiguo procrastinare, que significa dejar para mañana. Procrastinator era el que tenía éste habito y procrastination es el sustantivo, la inacción del procrastinator.
Está formada por el prefijo “pro” —hacia— y el adverbio “cras” —el mañana, o el día siguiente a hoy— Cuando vemos en algunos bares ese azulejo que dice: “Hoy no se fía, mañana si” estamos viendo algo que en realidad viene del tiempo de los romanos: “Crascredo, hodie nihil” —mañana fío, hoy nada—
En realidad internet nos ha convertido a todos en unos procrastinadores empedernidos, continuamente postergamos lo que tenemos que hacer, para “darnos una vuelta por ahí” y ver que se cuece en la red, o que ha puesto menganito en su facebook, o que ha dicho no se quien en su twitter, y mientras tanto lo que teníamos que escribir o el trabajo que teníamos que hacer igualmente dejado para dentro de un rato.
Con esta imitación de máquina de escribir, se acabaron los problemas, no es posible. La única conexión que tiene a la nube es para almacenar lo que se escribe y que no se pierdan los datos, pero incluso si el comprador quiere, puede encargar un aparato sin conexión a internet.
El Hemingwrite tiene una memoria capaz de almacenar más de un millón de páginas, nos sobra espacio. La batería permite escribir durante más de seis semanas sin necesidad de recarga, como no podía ser de otra manera al tener una pantalla de tinta electrónica. Esto es interesante para aquellos que buscan la inspiración en lo profundo de los bosques por ejemplo, no les hará falta un enchufe.
Todavía no se puede comprar, se puede preordenar en julio al precio de 399$ (359€ aprox.) y empezarán los envíos en noviembre, pero cuando empiece la distribución normal, su precio se incrementará 100$ hasta los 499$ (448€ aprox.) Nos parece un poco caro. Sobre todo para los escritores noveles que con toda seguridad preferirán no gastarse nada y seguir tecleando en su ordenador de sobremesa en búsca de la obra que les permita comprarse un Hemingwrite.
Fuente: Freewrite
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