Relato 9 – La ablación de mi hija

Vivo en Nomayianat, en la frontera de Kenia con Tanzania, nací niña  y eso me marcó por el resto de mi vida. No voy a decir mi nombre pero soy una de aquellas personas que se suman a las más de 200 millones de mujeres mutiladas genitalmente. Las letras MGF significan el más doloroso y traumático procedimiento sufrido tanto por mí como por mi única hija después de haber parido 6 niños.

 

Narrar el peor de los episodios jamás vividos fue un acto de valentía después de lograr huir de mis verdugos. Muchas veces me escondí detrás de una enorme acacia para que no me  practicaran tan brutal rito pero no lo logré.

 

Dos días de preparación antes de la ceremonia fueron extrañas dentro de mi cotidiano vivir. Me hicieron dormir a la intemperie y, el día de la circuncisión, me levantaron a las cuatro de la madrugada para obligarme a dar una ducha de agua fría como  única anestesia contra el horrible dolor que habría de padecer.

 

Tendrían que elegir el tipo de ablación que practicarían en mi joven cuerpo… tan solo tenía 8 años:

 

CLITORIDECTOMÍA, es la amputación del prepucio del clítoris además de que este puede extirparse en parte o en su totalidad; EXCISIÓN, es la mutilación total o parcial del prepucio del clítoris y de los labios menores, conservando solo los labios mayores o la INFIBULACIÓN, es la forma más agresiva de todas  y consiste en la extirpación del clítoris y de los labios mayores y menores:  ¡Como me duele el solo pensar que habían elegido la última para mí!.

 

Después del acto, considerado por muchos como una fiesta, hicieron un cosido de ambos lados de la vulva hasta que esta quedara prácticamente cerrada dejando únicamente una abertura para la sangre menstrual y la orina.

 

¡La INFIBULACIÓN también se conoce como CIRCUNCISIÓN FARAÓNICA!... esa fue la mía…  brotan lágrimas de sangre de mis negros ojos tan solo con al recordarlo.

 

Volví a escribir esos horripilantes tres términos: CLITORIDECTOMIA, EXCISIÓN e INFIBULACIÓN, era imposible que 35 letras unidas en 3 diferentes palabras produjeran tanto dolor además de que todos son considerados como procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos y, lo peor de todo, también se practican otros estilos de mutilación como perforaciones , incisiones, raspados o cauterizaciónes de la zona genital. Llegué a pensar que ser mujer es una verdadera desgracia.

 

Esas falsas palabras con las que mi madre me endulzó el oído antes de la ablación son el preludio de lo más horripilante jamás vivido:

 

DÍA DE TU PURIFICACIÓN,  VAS A MANTENER EL HONOR DE LA FAMILIA.

 

Asistí  feliz creyendo que sería algo bonito, que iba a existir un cambio en mi vida para algo mejor cuando en realidad lo que sucede es una verdadera pesadilla.

 

Fue mi madre, mi abuela y una mujer entrada en edad. Todo sucedería en la cocina cuyo piso era de barro con un agujero cubierto con un trapo color blanco… me tapé la cara cuando fui brutalmete acostada bocarriba, me inmovilizaron, me metieron un trapo entre la boca para que no pudiera gritar, me obligaron a abrir las piernas y allí, sin enfermera ni médico alguno y mucho menos algo de anestesia, esa “vieja curandera” practicó la INFABULACIÓN. El dolor fue inmenso, indescriptible aun hoy después de 42 años, luego viene la sutura. Ese día aprendí que es vergonzoso que una mujer grite por dolor siendo esto una inaceptable muestra de debilidad.  

 

Preferí volver a la escena de mi hija cuando, después de haberme obligado a un matrimonio infantil, yo tenía 13 años y a tener relaciones sexuales con un hombre mucho mayor que yo, él tenía 32 y de quien de inmediato quedé embarazada de mi primera hija pues posteriormente llegaron los hijos… él, ese hombre a quien le dicen “macho”, me obligó a presenciar el rito con mi niña con escasos 4 años:

 

Me llevaron arrastrando hasta el lugar. Ví como la sentaron desnuda en un taburete, la inmovilizaron de pies y manos entre tres mujeres. Una de ellas la rodeó fuertemente del pecho con los brazos mientras las otras dos la obligaron a  mantener los muslos separados para que la vulva quedara completamente expuesta.

 

Por unos momentos se me fue el aire, suspiré hondo antes de poder seguir narrando los pormenores de tan triste día.  

 

La anciana tomó la navaja de afeitar y extirpó el clítoris y luego vino la INFIBULACIÓN. La  anciana practicó un corte a lo largo del labio menor y luego eliminó, raspando, la carne del interior del labio mayor. La operación es doble y se repite al otro lado de la vulva.

 

¿Acaso no significaban nada los gritos de mi hija quien se retorcía de dolor?.

 

Nunca pararon de sujetarla.  La anciana enjuaga la sangre de la herida y a mí así como a las otras nos correspondió verificar su trabajo. A todas nos tocó introducir  los dedos dentro de la fresca herida de mi hija quien pedía piedad con sus ojos. La cantidad de carne raspada de los labios mayores era mínima aunque a mí me parecía enorme. El hombre, quien es su padre, me había advertido de la habilidad técnica por ella utilizada. La abertura que queda para la orina y el flujo menstrual es minúscula además de que faltaban varios años para que eso sucediera.

 

Faltaba poco para terminar el ritual… la anciana aplicó una pasta en la zona genital asegurándose de que la unión de los labios mayores, mediante espinas de acacia que perforon el labio, se clavaran en el otro. Vi como colocó  tres o cuatro a lo largo de su minúscula vulva.

 

Fijó las espigas con hilo de coser y como no tenía suficientes utilizó crin de caballo.

 

Lloraba en silencio mientras mi hija era torturada… ¿Bastaría todo esto para asegurar la soldadura de los labios?. Después la desataron y fue en ese momento cuando nos abrazamos …. Aquel fue el más bello y doloroso abrazo jamás sentido, era una expresión de DOLOR DE MADRE ante una PRÁCTICA CRUEL.

 

MGFMGF ¿Cuántas veces iba a atormentarme con esas 3 letras?

 

A mi hija la martirizaría un atroz dolor al orinar pues son pequeñas gotas que van saliendo  y cada una es peor que la anterior. Sufriría un bloqueo psicológico porque lo único que asociaría a su parte genital, es dolor, el sexo, cuando llegara, difícilmente le daría algún tipo de placer.

 

Hoy estamos juntas, nos miramos a la cara y recordamos esos momentos en que las dos nos compenetramos por ser mujeres… ambas tenemos el recuerdo de la MGF, MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA, más conocida como ABLACIÓN DE CLÍTORIS, a ambas nos quedaron  importantes implicaciones para nuestra salud física, nuestra salud sexual y nuestra salud psicológica. Hoy somos mujeres aguerridas y valientes, promotoras del “DIA INTERNACIONAL DE TOLERANCIA CERO CON LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA”, 6 de febrero. Deseamos acabar con esta práctica que comprende todos los procedimientos consistentes en alterar o dañar los órganos genitales femeninos por razones que nada tienen que ver con decisiones médicas y que está  reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y de las niñas.

 

El Logo “Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina” refleja desigualdad entre los sexos arraigada que constituye una forma extrema de discriminación contra mujeres y niñas. Esta práctica viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometidas a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte.

 

Nadie puede desconocer que es una práctica común en 29 países de África y de Oriente Medio, en algunos países asiáticos como la India, Indonesia, Iraq y Paquistán así como entre algunas comunidades indígenas de Latinoamérica, como la de Embera en Colombia y en poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norte América, Australia y Nueva Zelanda. Muchos millones de mujeres han sufrido este flagelo y se debe ELIMINAR.

 

Llegaron a mi memoria la etiqueta que corre por círculos sociales que dice:

 

#FinFGD

 

Nosotras, mi hija y yo, agregamos dos:

 

#NoMasFGD y #NuncaMasFGD.

 

A ambas se nos dibujó una enorme sonrisa,nos habíamos salvado de hemorragias graves y de otros problemas de salud tales como quistes, infecciones, infertilidad y complicaciones en el parto producto de esta práctica inhumana. Nos preguntamos por el origen de lo que fuimos victimas y hoy lo dejo por escrito para que otros lo analicen… todo lo anoto a manera de preguntas sin respuestas:

 

¿Las normas culturales y las prácticas tradicionales son las principales causas de la ablación y el matrimonio infantil?

 

¿Las normas de género y la desigualdad son otra de las causas de los matrimonios precoces y la ablación?

 

¿La pobreza desempeña un papel importante en la práctica de la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil?

 

¿La falta de acceso a una educación segura y asequible, especialmente más allá del nivel elemental, fomenta aún más estas prácticas ancestrales?

 

¿El matrimonio y la ablación como salvaguardia?

 

Resolvimos practicarnos la “CIRUGIA REPARADORA DEL CLÍTORIS” y les aseguro que tenemos una vida normal con nuestras respectivas parejas, no fue una operación de cirugía estética sino de cirugía funcional. Hoy le agradezco a la vida por estar viva a pesar de haber sido víctima de la despiadada práctica llamada MGF.

 

Lo que más me duele son los recuerdos pero de eso no se vive por eso los escribí en letras mayúsculas, en negrilla y resaltadas. El pasado ya pasó, el presente es bueno y el futuro siempre será mejor.

Consulta la comparativa de eReaders en Español, más completa de internet.

Podría interesarte...

También en redes sociales :)

 
 

Error. Page cannot be displayed. Please contact your service provider for more details. (24)