Relato 006 - CIRO 2.0
Ciro Berga sigue en la oficina mirando la pantalla del ordenador. Últimamente pasa demasiadas horas revisando el correo. Pero no puede evitarlo. Desde que creó esa cuenta falsa, ese correo es más él que nadie. Nunca antes había recibido ni una sola letra de una mujer. Solo desea recibir un e- mail de Rosana en su bandeja de entrada. Durante todos estos meses se ha olvidado de que es un solterón sin ninguna perspectiva de romance a la vista.
Se lo estuvo diciendo a su primo antes de comenzar con toda esta historia. -- Esto puede llegar a ser un enredo, las cosas se pueden llegar a complicar, no me gusta la idea de mentirle a nadie -- . Pero su primo Christian no estaba por la labor. Le podía más el enamoramiento tonto que sufría por Rosana. Al principio todo pareció muy fácil, la idea consistía en que Ciro escribiera e-mails de amor a Rosana en nombre de Christian.
Su primo es un petardo, incapaz de hilar una frase con otra o escribir más de un párrafo sin faltas de ortografía. Pasa sus horas en el gimnasio como único hobby después del trabajo. Por el contrario es francamente atractivo y el no tener muchas luces tampoco le tira para atrás ante la gesta que está emprendiendo. El muy iluso piensa que una vez que Rosana lo vea caerá a sus pies.
En un momento de debilidad Ciro aceptó el encargo. No pensaba que la cosa fuera a llegar tan lejos. Primero fue un e- mail a la semana, pero lo de ahora sobrepasaba la delgada línea que separa la cordura de la locura. Tres correos diarios durante más de dos meses estaban acabando con la paciencia de Ciro. Si, había cursado los cuatro primeros años de hispánicas, pero la cosa no daba para tanto. Después de empaparse de Cernuda, Bécquer y Benedetti , los recursos se le estaban agotando. Estaba cansado, y lo peor de todo es que en el fondo le estaba comenzando a gustar.
Christian se sentía cada vez más emocionado ante la respuesta de su amada Rosana. Y no tenía ningún interés en poner punto y final a aquella historia. Tampoco parecía importarle tener que crearse una máscara para el día en que Rosana aceptara quedar con él. Y parecía que ese día estaba cada vez más cerca. Rosana enternecida por las palabras de Ciro- Christian estaba a punto de confirmar la esperada cita.
Y allí estaba Ciro enganchado a la pantalla a la espera del mensaje. En el fondo deseaba que la pareja se encontrara finalmente. De esta manera la evidencia saltaría a la vista y no se volverían a ver nunca más. Aunque la verdad de todo, es que Ciro estaba secretamente enamorado de Rosana. Deseaba que esta historia acabara muy pronto. De esta manera podría entrar en escena. Era consciente de que físicamente no era gran cosa. Bajito, insignificante, con alopecia incipiente, casi en la treintena y con aquella nariz horrible. Pero si algo había comprobado últimamente era que las palabras bien redactadas eran un valor en alza.
Y bien, el e-mail llega y la cita se confirma. Quedarían mañana al mediodía para comer. Ciro se frota las manos, intuyendo que Rosana sufrirá una brutal decepción cuando conozca a Christian en persona. Aunque al principio se sienta abrumada por su físico, Ciro está convencido de que en cuanto el torpe de su primo hable, este callará para siempre ante el rechazo de Rosana.
Al día siguiente Christian visita a su primo en su apartamento. No para de hablar de lo grato que ha sido el encuentro. Rosana está encantada con él, sus palabras le han agradado y todavía más su presencia. Ciro no puede creer lo que está escuchando. Cómo puede ser que esa chica inteligente y sensible se tragara toda la farsa. Por las palabras de sus correos Ciro intuye que es una mujer delicada y de refinada cultura. Sus textos abundan de sobradas citas literarias y se le intuye un gran bagaje.
La decepción hace mella en Ciro. La esperanza de poder enamorar a Rosana acaba de desvanecerse por completo. En su mente solo persiste una idea, acabar con todo aquello y desenmascarar a Christian. Solo quiere que Rosana conozca al autor real de los e-mails. Sabe que en cuanto ella sepa cómo han ido las cosas, no podrá evitar sentir curiosidad por él. Vuelve a mirar sus fotografías en la red social, es tan hermosa que no cejará en su empeño para finalizar con toda esta pantomima. La desea profundamente tanto por su físico como por la emoción que destilan sus textos.
Todo es muy precipitado pero no tiene otra salida. Rosana y Christian continúan con las citas y la cosa empieza a prosperar. Ha investigado donde trabaja Rosana y la esperará en la puerta de la tienda de moda donde trabaja. Se presentará, hablará con ella, y no podrá evitar creerle rendida ante sus palabras. Si, continua siendo consciente de que su nariz es demasiado grande y que sus ojos viven apagados en sus cuencas, pero en su interior arde el amor de la manera más sincera. Presiente que a través de su voz ella reconocerá al autor de los e-mails. Así que, decidido, en esa tarde fresca y primaveral se acerca a la tienda y espera apoyado en una farola a que Rosana salga por la puerta.
Sale acompañada de sus compañeras y para Ciro es la mismísima visión de una deidad. Su cabello rubio se mueve al ritmo de sus pasos como emergiendo de un cuadro de Botticelli. Ciro está embobado ante tanta belleza, se queda paralizado, no sabe como actuar. En persona es muchísimo más bella de lo que hubiera podido imaginar. Es un sueño, se pregunta mientras se pellizca para cerciorarse de que no es así. Es verdad, la está viendo, pero es incapaz de articular movimiento alguno. No hace nada, no dice nada. Se da la vuelta y desanda el camino por donde ha venido. Está tan impresionado por la imagen de Rosana que cree enloquecer. Camina vagueando por la ciudad sin rumbo fijo, solo desea dar un paso tras otro y no tiene prisa por llegar a casa. Es demasiado hermosa. Ahora es todavía más consciente de sus limitaciones físicas. Es del todo imposible que Rosana se fije en él.
Pero Ciro atacado en su tozudez pasa toda la noche en vela pensando en Rosana. La visión de su cabello al viento, la sinuosa silueta y sus ojos verdes de mirada penetrante, no le permiten descansar. Al día siguiente decide que lo volverá a intentar.
De nuevo se encuentra ante la puerta del establecimiento, son las ocho y Rosana está a punto de salir. Esta vez lo hace sola y Ciro se despega de la farola con pequeños pasos. Va vestida con unos leggins de color rosa y top ajustado que a Ciro no le acaban de convencer. Ayer conmocionado ante la imagen de su rostro y por su cuerpo ni tan solo se fijó en como iba vestida. También advierte el público que sale de la tienda, adolescentes vestidas con prendas ceñidas y de colores estridentes. La música maquinera que sale del interior de la boutique se le hace del todo insoportable. Ciro no entiende porque ayer no advirtió todos estos detalles. Piensa que los nervios no le permitieron ver más allá de su enorme nariz. Pero la ve tan hermosa que a pesar de la indumentaria y del cuadro que la rodea (nada parecido al ideal boticelliano que emergió en su imaginario de ayer), se decide a dar el paso. Se aproxima un poco más y tan solo a un metro escaso la aborda para saludarla. Cuando ella emite algo parecido a un graznido que emerge de su boca a Ciro le da vueltas la cabeza. Intercambian algunas palabras. No puede ser que la Rosana sutil y sumadamente erudita sea aquella chica con acento de extrarradio. Debe de haber un error. Pero es la misma chica de las fotografías. Por más atractiva que sea y por más que él se avergüence de temblar ante su belleza, sus palabras dejan mucho que desear. Nunca hubiera imaginado que Rosana pudiera hablar como aquella mujer que tenía delante. En solo medio minuto ha escuchado tres veces la palabra “tío” y la expresión “¿me entiendes lo que te quiero decir?”. Y aunque en el fondo no puede evitar seguir pensando en lo hermosa que es y en cuanto le atrae, frustrado por lo dantesco de la situación, improvisa una imaginaria salida de emergencia. Le dice que se ha confundido de chica y que le disculpe. Escapa con paso rápido en dirección aleatoria y se pierde por las callejuelas. Caminando se dice a si mismo si no habrá sido todo una broma del irreverente de Christian. Se siente perdido y absurdo por haber malgastado su tiempo en una historia carente de sentido. Es guapísima, sí, pero no es tal y cómo la había imaginado. Dónde estaban las palabras llenas de significación, los textos delicados, dónde la poesía. Continua caminando envuelto en una atmósfera espesa durante una par de horas. Finalmente y siguiendo a su desvarío llega a su apartamento. En un acto reflejo, acostumbrado como está durante los últimos meses a consultar el e-mail, abre el ordenador. Ante su gran sorpresa encuentra un nuevo correo de Rosana:
-- “!tío! s k eres tu el chico que a venido a verme al Shana! . Soy un poco witch y el Christian no m a contado nada, pero yo no soy gili. En seguida me he coscao de que el no havia podid escribr los mails. Al verte l e pillado todo… No t agobies no diré notghing. Solo t pido k guardes el secreto que te voy a contar. ¿M ntiendes lo k te Kiero decir? A cambio, si Kieres, te presento a mi prima Ángel. s la ke se kurró los mails por mi. Yo tb he mentido. Pro merci pr eso e conocido al Chris. kreo que Angel y tu podeis tener buen rollito, viendo cmo escrives, la pinta que haces y como es mi primilla, ¡no tgo duda! Ers mu majo!
Pd: pr cierto escrives la bomba, me molan tus mails n serio continua asi¡ joder, estas echo todo un writer ¡ k grande eres chaval!
¡mua!
Rosana”
A Ciro aquellas palabras le parecen las más sencillas y cargadas de verdad que le han dicho nunca. Se avergüenza de haber huido como un cobarde. Se deshace de sus prejuicios. Y la Rosana de leggins rosa y top ceñido; de palabras vulgares, absoluto desparpajo y de belleza impresionante, se le presenta de nuevo ante si como una diosa. Pero una de verdad, con sus virtudes y defectos. Y Ciro que nunca antes había recibido unas palabras de reconocimiento dirigidas expresamente a él y provenientes de una mujer, se emociona. Hasta tal punto que ese breve e-mail cargado de faltas de ortografía borra el historial de correos de Ángel. Se olvida de las bellas palabras de manual escritas por la prima, sobradas de tópicos y de exquisito lenguaje y solo piensa en cómo se las arreglará para enamorar a esa mujer de verdad que con su sencillez y su lenguaje de sms le ha robado de nuevo el corazón.