Microrrelato 18 - Es usted hombre muerto

El juez Samuel Bader descargó tres veces su mallete contra el estrado. «¡Silencio! ¡Guarden silencio o mando desalojar la sala!», gritó iracundo. Solo al cuarto mazazo logró que cesara el alboroto.

«Alguacil, traiga de nuevo al acusado», ordenó con resignación. Cinco minutos más tarde, Jordan Peters, el asesino confeso de Mary Williams, de cuatro años, volvió a hallarse ante su presencia.

«Me alegro de verle otra vez, señor Bader.», dijo sonriendo al tiempo que trataba de intimidar al magistrado con su mirada de psicópata. Uno de los dos policías que lo custodiaban, colmado por su osadía, cerró el puño derecho con intención de hundírselo en su abultado abdomen.

«Señor Peters, he sido demasiado condescendiente con usted al permitirle que comparezca de nuevo ante este tribunal después de su desafortunada salida de tono. Por lo tanto, si vuelve a…»

«Señor Bader —le atajó Jordan—, usted y yo nos conocemos lo suficiente como para pasar por alto ciertas formalidades. Por lo tanto, le repito lo mismo que le dije hace dos horas: es usted hombre muerto —afirmó con sádico regodeo.

El magistrado no solo ordenó que se llevasen al reo, sino que suspendió la sesión después de una salva de martillazos.

Un mes después de que Jordan Peters fuese ahorcado, durante el almuerzo que siguió al funeral del juez, el principal tema de conversación fueron las premonitorias palabras de Jordan. La práctica totalidad de los invitados opinaba que aquel pederasta y estrangulador de niños era algo así como un visionario, un profeta. Pero para la persona que mejor conocía al señor Bader, su viuda, Jordan Peters, además de ser un monstruo, era el médico de cabecera de su marido y quien descubrió su fatal enfermedad.

Consulta la comparativa de eReaders en Español, más completa de internet.

Podría interesarte...

También en redes sociales :)

 
 

Error. Page cannot be displayed. Please contact your service provider for more details. (25)