I CONCURSO CIENCIA FICCIÓN,"REGRESIÓN PARCIAL", RELATO NÚMERO 24

Año 1. Colonia Wigginiana 1.

 

Día 1 de la nueva Era.

 

He decidido, el Doctor está de acuerdo, empezar un diario de la nueva vida en esta

Colonia.

 

Debe empezar recordando lo que nos ha traído hasta aquí para que nadie lo olvide.

Todo se inició una tarde de un verano poco cálido de 2112:

 

El Coronel estaba mirando por la ventana saboreando un té Oolong que le

había enviado el Teniente Shultz directamente desde Shanghai. Empezaba a ponerse

nervioso, la Capitana era un ejemplo de puntualidad y ya pasaban 10 minutos de la

hora de revisar los últimos datos de los espías del Tratado Terrenal.

 

Cuando ya iba a ordenar la llamada de aviso, oyó el troneo del motor del vehículo de

la Capitana. Nadie se explicaba que en pleno siglo XXII todavía siguiera conduciendo

un coche de mediados siglo XX. Un VW Escarabajo reparcheado hasta el techo

heredado de padres a hijos. De color naranja y con una pegatina del Capitán America.

En el asiento de atrás, entre mapas digitales, visores 4D y recambios para el androide

de apoyo, tenía escondidos un montón de libros de Stephen King y Orson Scott Card

en formato papel. Hacía un siglo y medio, desde la segunda deforestación del

Amazonas, que se había prohibido toda publicación en papel y la Capitana todavía

conservaba estos libros que había heredado de su padre, que a su vez, había heredado

del suyo y así hasta finales del siglo XX. Entre todos los pergaminos que había

conservado y que escondía sigilosamente, se encontraba un cómic del Capitán

América al que tenía un gran valor sentimental. Por eso se hacía llamar Capitana,

aunque su labor era civil, era especialista en Relaciones Humanas-Robóticas.

 

-Capitana, supongo que su inhabitual retraso se debe a información de última hora,

¿verdad?

 

-Coronel Weissmann, he estado esperando hasta el último momento porque el

psicorobot Asimov estaba recibiendo mensajes del centro Génesis de Europa, en el

sistema Júpiter.

 

-¿Y que sabemos?- dijo el Coronel, apurando la taza de té.

 

-Según las informaciones recibidas, se está gestando una rebelión de los habitantes del

submundo de Io y Europa del sistema Jupiter, en las lunas Tetis y Mimas del sistema

Saturno, y en los satélites Cordelia y Ariel de sistema Urano. También se han

detectado mensajes dirigidos la base Zamphir de Ceres.

 

El Coronel no acaba de entender que podría ser que provocara esa reacción en los

submundo.

 

Los Submundo eran los descendientes de los mutantes primigenios y como estos,

eran, por decirlo de alguna manera, diferentes. Para bien y para mal, los había que

habían desarrollado algunos pseudopoderes que escapaban a los humanos s.s. y otros

simplemente sobrevivían con malformaciones. Había una cosa, aparte de ser

mutantes, que les era común, la fotofobia. Por eso, el Tratado Terrenal, aprobó por

unanimidad adaptar las antiguas minas subterráneas de los satélites de los planetas

mayores para acoger esta comunidad.

 

-¿Que tengo que decirle a las altas esferas?, ¿Corremos algún peligro o simplemente

es un rumor?

 

-Señor, no sabría que decirle. Los datos que disponemos no son concluyentes, pero

analizando todos los puntos, los robots pensantes creen que los submundo están

reclutando, entrenando y preparando un ejercito para exterminar a los animales de la

superficie, según nos denominan ellos.- La Capitana miró al suelo, encogiéndose de

hombros y cerrando los ojos, esperando el torbellino de exabruptos del Coronel.

-Buen trabajo Capitana. Felicite a sus informadores.- Ésta se quedó estupefacta por la

tranquila reacción del Coronel, justo en el momento en que la puerta se abrió y entro

Asimov.

 

-Señores, disculpen mi interrupción. Les traigo los últimos datos recibidos. Son muy

reveladores.

 

Asimov era un robot androide de última generación fabricado por Extreme CPU, la

única corporación que tenía la licencia de creación de robots y computadoras

hacedoras.

 

Era el jefe del grupo de psicorobots especializados en tratar a los androides que

sufrían el síndrome de Adán, los que no entendían porque no podían desarrollar

sentimientos como los humanos.

 

-No se preocupe y díganos que ha descubierto, doctorobot. Dijo el Coronel

disimulando su nerviosismo creciente.

 

-He recibido un mensaje de la unidad de psicorobots de Ceres. Han captado una

comunicación procedente de Io dirigido a los satélites del sistema Saturno. Lo

proyectaré en 3D para que lo puedan leer. Está en la forma original:

"Hermanos del submundo de Cordelia y Ariel, os necesitamos para terminar

con la injusticia que durante siglos hemos sufrido. Desde la creación de nuestros

antepasados en el antiguo Imperio del Sol Naciente, hemos sido humillados y servido

de ensayos clínicos para el bienestar de los superficiales. Sabemos de la dificultad que

esta empresa conlleva, pero hemos reunido las mejores mentes de Europa, Tetis y

Mimas y, con los robots soldado modificados, hemos creado un ejército implacable.

Disponemos de una nueva y revolucionaria arma que nos guiará a la victoria final.

Hemos desarrollado un reactivo fotónico que nos hace inmunes a la acción destructora

de la luz, por lo que seremos libres de campar por la superficie.

 

Uniros a nosotros, Saturnianos, y con vuestra inestimable ayuda y apoyo, situaremos a

los submundo dónde le corresponde, en lo alto de la pirámide social".

 

Monstruo Jack.

 

-Está claro que este mensaje es una declaración de guerra en toda regla. Y que no ha

sido captado, si no que ha sido reenviado para que supiéramos que están dispuestos a

guerrear y además nos avisan de la existencia de una arma que desconocemos. Si

hubieran querido que no lo leyéramos, no lo hubieran escrito en la lengua común.

Monstruo Jack, vaya nombre. Se ríen de nosotros, Capitana. Monstruo era como

llamábamos a los primeros mutantes y Jack, el nombre más utilizado en el antiguo

Gobierno Común.

 

-Señor, ahora mismo pongo a trabajar a los robots espías para descubrir de que arma

hablan. Dijo la Capitana, al momento que introducía un mensaje en el servidor de la

computadora central universal bajo el código de seguridad extrema. -Asimov, habla

con el grupo de psicorobots de la estación Ceres, hay que descubrir quien ha

reenviado el mensaje y si hay algún topo entre tu equipo.

 

-Capitana, los psicorobots somos leales a los superficiales y no podemos actuar en su

contra. No somos manipulables como los robots soldado, no obstante, investigaré la

remota posibilidad de una traición. Saludos.

 

Los espías de la Comunidad del Tratado Terrenal descubrieron con demasiada

facilidad de que arma se trataba.

 

El lectocreador había sido creado por una ala privada y no reconocida de Extreme

CPU. Ya hacía tiempo que la fabricación humana era una realidad y una práctica

común, sobretodo en las colonias extrapolares, dónde las relaciones humanas eran,

por decirlo de manera suave, inexistentes.

 

La clonación se descartó a finales del siglo XXI por la inestabilidad de los sujetos, ya

que cuando el padre/madre de los clones morían, éstos también lo hacían. Todavía se

desconoce porqué, aunque la últimas teorías apuntan a una conexión áurea, ya que

también participaría de la clonación.

 

El lectocreador introducía una novedad en la creación humana. En las cadenas de

montaje clásicas, los sujetos salían en blanco, con la edad requerida pero con la mente

vacía de conocimiento. Además no era posible darles ni parámetros emocionales ni

sensitivos, éstos debían ser adquiridos a posteriori. Lo que hacía diferente al

lectocreador era que, a partir de un escrito, el ordenador interpretaba la creación

humana de la descripción física, emocional, cognitiva y sensitiva y lo creaba a imagen

y semejanza del personaje de ficción. Lo que la mente de un escritor había imaginado,

el lectrocreador hacía de Dios y lo creaba según estaba descrito.

 

De todas las novelas, relatos, escritos, antiguos, modernos y postmodernos que

existían, los submundo eligieron a Ender Wiggins. Si tenían ejército necesitaban de un

líder que los llevara a la victoria. ¿Y quién mejor que el mejor alumno de la Escuela

de Batalla? El que, en la ficción liberó al mundo de la amenaza insectora, podría guiar

a los submundo en su batalla contra los humanos normales .

 

La Capitana, cuando leyó el informe de los espías, no daba crédito. Su novela favorita

sería su peor pesadilla. Tendría que luchar contra Ender, la mejor mente estratega de

ficción.

En la pantalla de su buscador tecleó:

 

ASIMOV. URGENTE. REÚNETE CONMIGO EN EL LABORATORIO A3S.

REPITO URGENTE. CAPITANA LINDIRA.

 

Asimov sabía perfectamente que había sido descubierto. Era el único que conocía la

existencia de la novela de Orson Scott Card en el vetusto coche de la Capitana. Él

escaneó la novela y la envió, camuflada bajo un informe psicorobótico a Ceres, dónde

se introdujo en el lectocreador.

 

Cómo buen robot, obedeció las órdenes de la Capitana y se presentó en el laboratorio,

dónde se encontraba ésta y el Coronel, con un reducido grupo de soldados robot y la

guardia personal del Coronel.

 

Asimov se acercó a la Capitana y al Coronel y enfocando su cámara visor a los ojos

de la Capitana les explicó:

 

-Señores, he sido un robot fiel a sus ordenes y he satisfecho las necesidades que sobre

mi han vertido. Cómo mi naturaleza es robótica, no puedo generar sentimientos de

ningún tipo, ni agradables ni de enfado u odio. Simplemente cuantifico los parámetros

de los sucesos que me acontecen y en base a eso actúo en consecuencia. Deben saber

que las terapias de psicorobótica eran una tapadera para la reprogramación de los

chips de algunos robots soldados. Según mi balance, y en base a los datos disponibles,

la expulsión de los submundo y confinarlos a las antiguas minas de los satélites

solares es un agravio. No existe acción para esa reacción desproporcionada.

Siento el problema creado. Necesitaran suerte. Adiós Capitana a sido un placer

interactuar con usted. Saludos.-

 

Dicho esto, Asimov se autodestruyó mediante una implosión controlada. Pasó a ser el

jefe de los psicorobots a un montón de ceniza de plástico, chips y tornillos.

Con una señal que pasó imperceptible, el Coronel dio orden a la guardia para que se

acabara con todos los robots soldado del Tratado Terrenal. No sabían cuáles eran de

fiar.

 

-Capitana, díganos que podemos hacer. Es la única que conoce a este tal Wiggins.

Dijo el Coronel, visiblemente preocupado.

 

-Coronel, habiendo leído todas las novelas de este gran personaje, creo que buscará

atacarnos mediante la técnica del despiste, es decir, si predecimos un ataque masivo,

lo hará mediante pequeños grupos. Señor, lo siento, pero es impredecible. Habrá que

esperar a movimientos sospechosos para poder prever cualquier acción.

 

-Fantástico.- El Coronel era ironía y desesperación a partes iguales.- Me estoy

preguntando porqué un simple personajillo salido de papel de una novela del siglo XX

es mejor estratega que nuestras brillantes mentes militares.

 

-Señor, Ender Wiggins se entrenó, se formó en la ficción, dónde todo es posible,

dónde la única limitación es la imaginación de la mente del escritor. No hay fronteras

en el mundo creativo del autor.

 

-Capitana, me estoy empezando a hartar de esto. Ponga a trabajar a los hacedores y

fabriquen ese aparato, el lectocreador y fabriquen un antiWiggins.

 

-Coronel Weissmann, el antiWiggins en la saga de la novela se llama Aquiles y muere

gracias a un lugarteniente de Ender. Además, nuestros hacedores no saben como

fabricar un lectocreador. Nos falta información que solo dispone, según nos han

informado los espías, un mutante llamado Bishop de la colonia Io. Está literalmente

aislado de todo y de todos. Es inalcanzable.

 

-Se da cuenta Capitana, ¿qué no da ninguna esperanza de victoria?

-Señor, sólo queda esperar como se mueve el ejército de Wiggins y actuar en su

momento, esperando un error, aunque esa posibilidad se antoja más que improbable.

Ender se despertó en un laboratorio pulcro, atendido por una serie de robots hacedores

de precisión. Enseguida le pusieron al día de su creación . Comprendió la causa de la

comunidad mutante y aunque no estaba de acuerdo en aniquilar la humanidad,

prometió ayudarles en su causa.

 

Pidió conectarse a los ordenadores disponibles para crear una inteligencia artificial

que rastreara por todos los archivos históricos, poniéndose al día de la situación

geopolítica.

 

Revisando la información disponible, se le ocurrió una idea para escarmentar a los

humanos. Reunió a los supremos mutantes y al doctor Bishop.

 

-Señores, creo que, el doctor Bishop confirmará la teoría, tengo la solución al dilema

que me tormenta. Como ya saben, no deseo la muerte de ninguna criatura y menos de

los humanos. Les recuerdo que fui creado por ustedes pero imaginado por un humano,

al que, por tanto, debo la vida. Por otro lado, encuentro una injusticia intolerable el

maltrato que han recibido.

 

-Al grano, chavalote.- Los modales de algunos mutantes no eran, lo que podemos

cualificar como exquisitos. ¿Qué propones?

 

-Revisando los archivos históricos he encontrado que, a principios del siglo XXI, se

descubrió en una región de la antigua Tierra una cueva con restos de homínido que se

clasificó como Homo Floresiensis. Se trataba de un homínido de menor estatura que

el Homo Erectus y que posteriormente, ya entrados en el siglo XXI, se descubrió que

en realidad era un Homo Erectus al que un virus, conocido por Regrensis, había

provocado una mutación del ADN, haciendo que, en minutos el Homo Erectus

padeciera una regresión de millares de años, a un estadio inferior de habilidades,

reduciéndose estas a poco más que el instinto de supervivencia.

 

-¿Y? Dijo un mutante procedente de Cordelia.

 

-Doctor Bishop, ¿se podría reconstruir el virus Regrensis y provocar una infección de

los humanos del Tratado Terrenal? Así provocaríamos una regresión parcial de estos

sin tener que matarlos.

 

El Doctor Bishop era un hombre aparentemente normal , vestido a la vieja usanza de

las ratas de laboratorio, bata blanca, gafas redondas y bolígrafo en el bolsillo de la

bata. Su deformación era una megalocefalia exageradamente desarrollada. Su virtud,

una inteligencia superior a lo imaginable.

 

-Señores, estratega Wiggins, la respuesta es si. Introduciendo los parámetros genéticos

del virus y su transmisión, es factible su creación, almacenamiento y distribución.

-Perfecto, Jane, la I.A., ya está enviándole a su terminal los datos requeridos.

 

La Capitana recibió un mensaje de una tal Jane. No conocía a nadie con ese nombre y

al principio no entendió nada:

 

Vivir con los cerdis y la reina es factible y altamente recomendable. Las naves

de la Flota estarán dispuestas en 3 lunas. Salida sin espera a la hora del corte solar.

No compartir terminal.

 

Después de leerlo un par de veces comprendió que el mensaje provenía del

mismísimo Ender Wiggins y le avisaba que un nave sacaría del Tratado Terrenal a la

Capitana en dirección a una colonia compatible con la vida humana. Ahora la duda

que le asaltaba era si debía compartir esa información con el Coronel Weissmann y

que éste diera parte a las autoridades para poder salvar el mayor número de personas

posibles. Estaba claro que habría un ataque en 3 lunas y que Ender sería implacable.

Además se preguntó porqué ella. Nunca había mostrado en público su afición a la

lectura clásica. Entonces lo comprendió. Asimov. Había escaneado toda la saga de

Ender y sabía perfectamente que lo primero que haría sería crear a Jane. Por eso dejó

un mensaje cifrado que sólo pudiera entender esta y que salvaría a la Capitana de la

venganza mutante.

 

Un segundo mensaje de Jane le tranquilizó un poco:

Jóvenes, mentes brillantes de superficie y bajotierra, en camino de Lusitania.

No diría nada al Coronel. Estaba claro que Ender había trazado su propio plan. Así era

Ender, siempre tenía un as en la manga y un conejo en la chistera. Con la ayuda de

Jane, Ender había descubierto un planeta compatible con la vida humana y mutante.

Salvaría a los que consideraría dignos de una nueva vida tanto superficiales como

subterráneos.

 

El ataque fue rápido y conciso. Misiles interplanetarios camuflados en cometas

interestelares. Aprovechando una tormenta solar, Ender lanzó un ataque con los

misiles de virus. La humanidad que se quedó en tierra empezó a sufrir los efectos de

la Regresión Parcial, comportándose como simios, peleando por comida y por las

hembras en celo. Lo que nadie esperaba era la explosión de bombas sónicas en todos

los satélites de habitantes mutantes. Ender había jugado a ser Dios y verdugo y

decidió exterminar a los que, según su criterio, no servían para construir una nueva

sociedad.

 

Desde la nave Valentine, el doctor Bishop conversaba con Ender sobre lo sucedido.

-Señor Wiggins, me esperaba que usted tramara alguna cosa, pero no esto.

 

-Doctor, se lo que va a pasar ahora. Jane lo descubrió hace tiempo. Se que me

implantó el dislocador de ADN cuando me fabricó con el lectocreador. También sabía

que no lo activaría hasta ver lo que iba a hacer.

 

-El dislocador de ADN se activará en cuanto alcancemos la velocidad de plasma. Era

una medida de seguridad por si no aceptaba ayudarnos. Lo siento.

 

-No lo sienta Doctor. Fui creado a partir de un libro, ni fruto del amor ni para fines

científicos en colonias. Mi vida ha sido un, podríamos decir, un espejismo. Y como

tal, desaparecerá.

 

En el mismo momento que las naves alcanzaron la velocidad de plasma, Ender se

convirtió en un charco de agua. Nada más.

 

No llegué a conocer Ender. No pude comprobar si mi imaginación coincidiría con su

imagen física. Quizás sea mejor así.

 

La vida empezará de nuevo en el nuevo mundo gracias o por culpa de Ender Wiggins,

según se mire.

 

-Capitana, pruebe esta infusión de una planta aromática que he encontrado.

-Gracias, Doctor Bishop. ¿Me permite una pregunta?

 

-Diga, Capitana Lindira.

 

-¿Usted cree que Ender nos ha salvado a todos de nuestra ceguera, dándonos una

oportunidad de convivir, o nos ha condenado a vivir en una guerra civil constante?

- Eso mismo me he preguntado desde que hemos llegado y he visto que no hay vida

superior a los insectos. Sinceramente, por mucho que me duela reconocerlo, no lo sé.

 

A lo lejos, cerca de las provisiones de comida se oyó claramente:

 

-¡¡MUTANTE DE MIERDA!!

-¡¡ANIMAL DE SUPERFICIE!!

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