LA CORRECCIÓN TAMBIÉN FORMA PARTE DEL MUNDO DEL LIBRO.

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LA CORRECCIÓN TAMBIÉN FORMA PARTE DEL MUNDO DEL LIBRO.

Notapor Diógenes » Mar Oct 22, 2013 9:11 am

Buenos días,
ya hemos hablado varias veces en el foro del tema de la corrección de textos. Ayer una amiga (y una gran profesional del sector -desde aquí mi reconocimiento-) compartía indignada en su muro de Facebook una noticia que incumbe a todos los que escribimos en esta bonita y expansiva lengua que estoy utilizando.
Como ya todos sabéis, la industria editorial española -que representan la principal industria cultural del país con una facturación de 5.461 millones de euros- (repito los datos que publiqué en la Crónica de Liber) no es especialmente modélica cuando le corresponde dar debida -y merecida- cuenta de los sectores que conforman su organigrama. Peor aún es el hecho de que estas multinacionales comulguen públicamente con la Real Academia de la Lengua a pesar de que en la práctica no existan pruebas fehacientes de esa presunta acción conjunta.

La "disfucción eréctil" de nuestra Real Instución -de "Rey", no de "realidad", no confundan vuesas mercedes una cosa con la otra, porque podrían salir muy perjudicados-, cuya Viagra ha pretendido ser el hecho reciente de sentar en su corrillo a frikis de nuestra más vergonzante literatura -sírvanse a su antojo ilustrar esta frase, ya que hay mucho donde elegir- no ha dado, ni dará de momento, demasiados frutos.

La Academia y sus filiales siguen siendo instituciones necrosadas por mucho botulinum toxin que se inyecten, e ignoran sistemáticamente a sectores tan representativos como el gremio de correctores, cuya presencia debería ser obligada en cualquier congreso académico que se precie puesto que son ellos quienes, en "realidad" -aquí sí-, limpian, fijan y dan ese esplendor que tanto predican desde sus sillitas eléctricas.

El artículo de Jacqueline Murillo que os transcrito a continuación aborda este asunto y algunos otros relacionados con el mismo tema. No dejéis tampoco de leer los enlaces del post siguiente: Una respuesta a La corrección también forma parte del mundo del libro. Merecen la pena.

Un saludo.

La corrección también forma parte del mundo del libro

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La corrección de textos, en todas sus variantes (contenidos, estilo, pruebas…), es un paso esencial en toda publicación de obras, sin importar su género literario, color político o formato de salida. Cuando el presupuesto elimina la corrección de los pasos de publicación, los resultados son nefastos. No ha existido época exenta del proceso de la corrección. Se hacía en tablillas de arcilla, en papiros, en códices, en vitela, en los grandes volúmenes copiados en los monasterios… Una de las primeras preocupaciones con el advenimiento de la imprenta era cómo se iba a realizar la corrección en lo sucesivo. Un corrector, se decía, podía comparar varios manuscritos del mismo texto para identificar dónde y cuándo se generó la errata; pero con la imprenta, un error se difundía no menos de cien veces (en esos primeros tirajes), sin posibilidades de comparar un manuscrito con otro. Incluso hoy, ante el panorama de la edición digital, se puede eliminar hasta el diseño gráfico de la publicación pero jamás se puede prescindir de la corrección de textos.

Por esas razones, parece inverosímil que las academias de la lengua reúnan a intelectuales de todo el mundo en un congreso sobre el libro y omitan la corrección como uno de sus temas medulares.

Tal invisibilización no pasa inadvertida. Las asociaciones de correctores de Perú, Ecuador, Uruguay y España se han unido para hacer un comunicado oficial a los organizadores del congreso en el cual expresan su descontento.

La RAE y las academias de la lengua no se dan todavía por enteradas y no han querido dar por recibido el material. El blog Nisaba, por su parte, apoya esta iniciativa. Por lo tanto, y para contribuir con su difusión, copiamos aquí el texto íntegro.

Los correctores de textos de América Latina y España ante el VI Congreso Internacional de la Lengua Española

En una entrevista publicada en el sitio web del VI Congreso Internacional de la Lengua Española, el director del Instituto Cervantes declara que los congresos internacionales de la lengua convocan a personas «de distintas profesiones, del mundo de la ciencia, del mundo de los estudiosos de la historia, del mundo del periodismo, de la comunicación en general…». Tenemos la impresión, sin embargo, de que los correctores de textos, profesionales cuyo trabajo se halla estrechamente vinculado con la labor y la misión de las academias de la lengua, no forman parte de esa amplia convocatoria.

Dos cartas enviadas por nosotros a los organizadores del VI Congreso Internacional de la Lengua Española no han merecido siquiera el acuse de recibo. El silencio —cómplice de la indiferencia— ha sido la única respuesta. Y para colocarle la cereza a tan amargo pastel, en el formulario de inscripción virtual que aparece en el sitio web del congreso, en el menú para registrar profesión u ocupación, no figura la de corrector.

Se supone que las ocupaciones escogidas son aquellas relacionadas de manera particular con la lengua española como objeto de trabajo. Así, pues, se ha consignado estudiante,maestro de primaria, profesor de secundaria, profesor de universidad, traductor, editor,bibliotecario, pero no aparece corrector. ¿Cuál fue el criterio de selección? Los correctores de textos que deseaban participar tuvieron que acomodarse en ese cajón de sastre que es la categoría otros, donde se amontonarán todas aquellas profesiones que forman parte de la «amplia convocatoria» mencionada.

Tremendo error de los organizadores. El libro, que tanto les preocupa, no puede ser lo que es sin los correctores de textos; sin aquellos profesionales que se encargan del control de calidad en materia lingüística, un libro —y cualquier otra publicación—, por más elevado, erudito y esforzado que pueda ser su contenido, deviene en un proyecto fallido si su voz impresa termina inevitablemente asfixiada por un texto cargado de errores que ahoga cualquier posibilidad de comunicación.

No hemos pretendido mediante nuestro reclamo que se nos invite con todos los gastos pagados. Tan solo planteábamos que el tema de la corrección de textos ocupe un lugar importante y destacado en el programa académico del congreso; que no quede relegado como una etapa más dentro de la cadena del libro. Este congreso era una invalorable oportunidad para que las academias de la lengua le mostraran al mundo que ellas desempeñan un papel central en la producción de libros, pues es precisamente en la corrección de los textos cuando el trabajo de las academias —más que centenario en varios casos, y ya tricentenario en el caso de la Real Academia Española— se hace presente con fuerza, y de manera decisiva, incluso. Ello porque somos los correctores de textos quienes consultamos a diario las obras académicas: la Ortografía de la lengua española, la Nueva gramática de la Lengua Española, el Diccionario de la lengua española o el Diccionario panhispánico de dudas.

Los correctores de textos de América Latina y España hemos realizado ya dos congresos internacionales —en Buenos Aires (2011) y Guadalajara (2012)—, y se prepara el tercero en Madrid para octubre del próximo año; tenemos asociaciones legalmente constituidas en cinco países, y otros más se sumarán pronto. Además, con la finalidad de garantizar una calidad cada vez mejor de nuestro trabajo, continuamente organizamos y realizamos cursos, talleres, conversatorios y otras actividades de carácter docente y académico, orientados a actualizar los conocimientos y la técnica de los correctores en ejercicio. Nuestro trabajo ha sido siempre silencioso y hasta calificado de invisible: trabajamos de tal forma que nuestra mejor huella es, finalmente, no dejar ninguna. Lamentablemente, en el aspecto laboral, se han terminado confundiendo los planos, y de la labor invisible, se pasa a la persona invisible. Y de la invisibilidad de la persona se pasa, a su vez, a la negación de esta y de sus derechos.

En este documento, dejamos constancia, sin embargo, de que en algunos países sí hemos recibido el apoyo entusiasta y el reconocimiento de la respectiva academia de la lengua local o bien de algunos de los renombrados académicos que integran su directiva, quienes, además, han estado presentes en eventos nuestros, en los que hicieron un invalorable aporte intelectual, e incluso han desempeñado un papel decisivo en la organización de algunos de ellos. A estas personas expresamos nuevamente nuestro agradecimiento, y esperamos que su ejemplo sea seguido, en conjunto, por la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Queremos que el mundo hispanohablante sepa que los profesionales de la corrección de textos y el asesoramiento lingüístico existen, y que siguen trabajando para que los lectores reciban mensajes claros y bien escritos. A pesar del olvido, aparente, de las instituciones que velan por las obras escritas, por la lengua y por los lectores.

Suscriben este comunicado:
▪ Asociación de Correctores de Textos del Perú
▪ Asociación de Correctores de Textos del Ecuador
▪ Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo
▪ Unión de Correctores

17 de octubre de 2013


http://blognisaba.wordpress.com/2013/10 ... del-libro/

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