Piratería de libros impresos en México

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Piratería de libros impresos en México

Notapor Vainaimoinen » Jue May 07, 2020 12:21 am

La piratería en latinoamérica tiene otras características distintas a las europeas, allá también funciona pero no tanto como piratería de libros digitales, sino como la distribución de libros impresos, bien fotocopiados o bien realizados con impresiones piratas. Según parece se da el caso de competencia desleal entre imprentas y editoriales, que llegan a distribuir ilegalmente copias prácticamente idénticas de las originales, siendo imposible distinguir la edición pirata de la legal.


 


Eso en Europa no se entiende, aquí quitando el fenómeno de los manteros con sus DVDs regrabados y sus artículos de marca que no lo son, constituyen el único fenómeno similar a lo que sucede en los países latinoamericanos.


 


Allí lo mismo que aquí, con los manteros subsaharianos empujados a la marginalidad laboral y a ganarse la vida como pueden, sucede lo mismo con las actuaciones policiales. Cuando esta hace acto de presencia empiezan las carreras con las mantas transformadas en un segundo en sacos al tirar de las cuerdas atadas a las esquinas, que albergan todo el patrimonio de un ser humano que llegó a la vieja, ordenada, limpia y orgullosa Europa, persiguiendo un sueño que se transformó en pesadilla, en el monte Gurugú o en las aguas del Estrecho, en las playas andaluzas o en el hacinamiento de los Centros de Internamiento de Extranjeros, y luego con la cruda realidad que empuja a la prostitución y al trapicheo con las drogas. Evidentemente Mexico no es África y el desarrollo económico y cultural, no se puede comparar. La nación hermana del otro lado del charco, tiene siglos de desarrollo social y las naciones susaharianas apenas 60 o 70 años de existencia la mayoría.


 


En Méjico no se grita ¡Agua! Cuando interviene la policía, allí se llama “dar el pitazo” pero tiene el mismo efecto que aquí.


 


Este pasado 23 de abril, en medio de las celebraciones por el Día Internacional del Libro y el Día Internacional de los Derechos de Autor (26 de abril) la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), junto con otras instituciones dedicadas a las publicaciones, como la Asociación de Libreros de México (ALMAC), con el apoyo del Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor Sociedad de Gestión Colectiva (CeMPro), lanzaron una campaña llamada #PongamosPuntoFinal.


Su objetivo alcanzar a toda la industria editorial, los puntos de venta y la sociedad para crear conciencia “sobre el grave daño que provoca a autores, editores y libreros la piratería de libros digitales y en papel”, anunciaron.


 


En cuestión de segundos, los locatarios de mercancía ilegal se esfumaron sin dejar rastro. Algunos fingieron ser clientes del lugar o de puestos de alimentos. No había nadie cuando la Policía Federal (PF) entraron con armas y equipo antimotines a una plaza del Eje Central Lázaro Cárdenas, cerca del Centro Histórico de la Ciudad de México. Alguien dio el pitazo cuanto los vio acercarse.


 


Lo mismo ocurrió en los comercios aledaños, sus encargados desaparecieron. El operativo de esa mañana tenía que ser rápido. En menos de una hora se aseguraban los productos. Por seguridad, primero entraban los uniformados situándose frente a los locales o puestos antes identificados. Luego, personal de Hacienda, la PGR y autoridades capitalinas incautaba todos los artículos piratas: ropa, medicamentos, películas, calzado, discos, equipos de audio y vídeo.


 


Según una encuesta realizada en 2017 por la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura, A.C. (Calc), cuatro de cada 10 libros físicos que se venden en el país son piratas, lo que afecta, según expertos, a una cadena que va desde el autor, las editoriales, los libreros y distribuidores, entre otros.


Según estos indicadores, 44% de los consumidores de libros físicos compran libros piratas y 48% de los consumidores de libros digitales acceden a ellos de forma ilegal.


Los consumidores de libros pirata que evalúa esta encuesta equivalen a 50% de los consumidores de libros y de los consumidores de piratería, 50% los compra más de 2 veces al año.


 


Al respecto, se estima que los consumidores gastaron cerca de mil setecientos millones de pesos (64 millones de euros aprox.) en libros pirata físicos. El 78% de los consumidores de libros pirata digitales lo hicieron sin pagar un solo peso.


 



 


"En los últimos tres años se bajó la guardia. Tal vez los esfuerzos fueron encaminados a atender otros rubros del crimen organizado. Todavía no acabamos de entender la razón. Por otra parte, el problema es que hagamos conciencia del daño que se hace al comprar libros pirata, al incitar a su producción. Creo que es el trabajo que habría que hacer, no sólo la persecución, sino la persuasión", señala Carlos Anaya Rosique, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM).


"Son ilegales. Eso ha crecido muchísimo, en la medida en que han bajado todos estos esfuerzos de combate. Nosotros como organismos no podemos hacer nada más que denunciar cuando encontramos algo, pero no tenemos ningún elemento para perseguir, le corresponde a las autoridades", recalca Anaya Rosique.


 


La piratería atenta contra la bibliodiversidad, porque la industria editorial tiene cada vez menos recursos para producir libros. Esto genera que los que edita sean más caros. "Si en lugar de 2 mil ejemplares, por dar una cifra, sólo producimos 500, obviamente los costos se desatan", explica.


 


En abril de 2016 EL UNIVERSAL publicó que el crimen organizado edita 10 millones de libros piratas al año. Una red que perjudica a los autores, al impedir que cobren a la industria editorial el pago –que apenas alcanza el 10% del valor de venta de la obra–, por la producción y calidad de contenidos.


 


Sobre las calles del Centro Histórico, Alberto se topó en un puesto con el libro 'Niños en el Crimen', de Julio Scherer. El ejemplar tiene un precio de cien pesos en librerías, pero ahí el vendedor se lo dejo en 85 pesos. Tiempo después se enteró que era pirata, pero no le importó, pues se ahorró 15 pesos.


 


Ante el argumento de que las personas compran libros piratas por el alto valor de los originales, Anaya Rosique expone: "Yo les diría que aunque costará un peso, el pirata es muy caro, porque estamos abonando a la ilegalidad. Pero señalemos que según el Inegi eso sólo lo dice el 1.7% de los encuestados".


Destaca que "pareciera que esa es la razón de la ilegalidad, pero no, yo invertiría la fórmula y diría, los libros se venden caros porque se piratean, porque cada vez el mercado es más reducido y las inversiones son muy altas".


 


La Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015 del Conaculta (ahora Secretaría de Cultura) expone que el promedio de libros impresos que no son de texto en los hogares es de 40, según 79.2% de los entrevistados. Pero habría que preguntarse cuántos son piratas.


 


Además, 49.1% dijo que le falta dinero para comprar materiales de lectura y 9.5% indicó que los libros cuestan mucho y es una de las razones por las que no lee. El Módulo de Lectura 2018 del Inegi muestra que 1.7% expresó que la falta de dinero es la causa por la que no lee.


 


En cuanto a los detenidos "en posesión de libros presuntamente apócrifos puestos a disposición ante las autoridades", sólo se reportan 14 de 2007 a 2018 en la PF. La FGR consignó a ocho hombres y una mujer por producir y comercializar libros piratas de 2010 a 2018.


 


La piratería en España y la mayoría de los países europeos fue potenciada a principios del nacimiento de los ereaders por la absurda obstinación de las editoriales en igualar en el precio a los libros digitales con los impresos en el papel, lo que propició el nacimiento de páginas web piratas en internet. Se probó con la represión policial primero y luego poco a poco se comprobó que el verdadero camino estaba en bajar el precio de los ebooks. Plataformas como Nubico y otras terminaron por convencernos que no valía la pena complicarse la vida en bajadas de libros de dudoso contenido original, con la dificultad técnica añadida de navegar por las páginas piratas.


 


En México no hay tantos ordenadores como en Europa, tal vez eso explique la piratería de libros de papel. Nos tememos que las soluciones será la misma, hasta que no se iguale o se acerque ostensiblemente el precio de las ediciones legales a las piratas, no cesará el problema. Otro tema es la piratería digital, pero estamos en el mismo dilema, hay que abaratar costes de adquisición.


 


Fuentes: Zócalo, El Universal, Cadena Noticias, CRONICA,


 


 


 


 


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