Los libros de papel contraatacan, los ebooks retroceden ¿O....no?

Waterstones es la mayor cadena de librerías tradicionales del Reino Unido. En el año 2009 empleaba a 4.500 trabajadores y distribuía 70 millones de libros, con el modelo tradicional de tienda, libreros que son prescriptores y asesoran a los clientes sobre que libro comprar de acuerdo a sus preferencias.

 

Su jefe ejecutivo ha concedido hace poco una entrevista que se ha convertido en viral, difundiéndose en los medios especializados como la pólvora y desatando todo tipo de hipótesis y opiniones. ¿Y todo esto por qué? Pues muy sencillo, porque ha decidido retirar espacio de los anaqueles de sus tiendas, ocupados por los Kindles de Amazon, para sustituirlos por libros a la venta de tapa dura.

 

La realidad es a veces caprichosa y se expresa dialécticamente, lo que hoy está arriba mañana estará abajo o lo que es lo mismo: A una tesis le sucede una antítesis, y de esa dialéctica entre lo nuevo y lo viejo viene una síntesis, que a su vez se convierte en una tesis, que será superada por una nueva antítesis y así siguiendo. Parece un círculo, pero no lo es, en realidad cada nueva síntesis supera a la anterior y entonces esto se parece a una espiral.

 

Hegel estableció la dialéctica no en el sentido marxista solamente, —la dialéctica de clases es una aplicación a un campo concreto de la ley universal de Hegel— su visión fue más cercana a un mundo eidético independiente de lo contingente y de lo que percibimos cotidianamente, fue tal vez el último idealista, y tal vez el mejor de todos ellos, desde Platón.

 

El caso es que la validez universal de su filosofía se confirma si miramos al cielo con un telescopio, prácticamente todas las galaxias que pueblan el firmamento, adoptan la forma de espiral. Pero no nos vayamos tan lejos, la dialéctica se expresa perfectamente en la moda y en la estética por ejemplo.

 

A las formas cuadradas y simples de finales de los cincuenta y primeros años de los sesenta, influenciadas por el arte abstracto y minimalista que estaba en su explosión, le sucedieron las formas onduladas y complejas de los hippies que explotaron en una riqueza de matices muy rica.

 

A este estilo estético, ondulante y acogedor relacionado con la psicodelia, le sucedió su opuesto en la corriente punk, con formas puntiagudas, oscuras y agresivas totalmente alejadas del pacifismo y el amor de los hippies, una antítesis perfecta que sintetizó una generación pesimista y destructiva que decía que no había futuro.

 

A esta corriente le salieron dos antítesis: Por un lado los nuevos románticos, que volvieron a formas amables y acogedoras de los hippies y enseguida el postmodernismo, que dialécticamente opuesto a la dura estética Punk, llenó las discotecas y las ciudades de jóvenes bien trajeados con curiosos peinados sofisticados. Luego vino la antítesis del movimiento “Crunch” y así siguiendo hasta llegar hasta hoy, que sinceramente ya he perdido la pista de por donde va el tema. Más bien parece que el sincretismo se ha impuesto también en la estética.

 

Explico todo esto, porque era de esperar que en la dialéctica entre el libro de papel y el ebook, entre esta tesis (libro impreso) y su antítesis (libro digital) se generara una dialéctica que todavía no está acabada y la antigua tesis de papel está contraatacando respondiendo a lo digital. Pienso que estamos todavía lejos de una síntesis. ¿Por qué? Pues porque la tinta electrónica lleva ya cierto tiempo estancada, no ha sabido superarse a sí misma y la edición impresa está contraatacando de nuevo. Está respondiendo con nuevas formas de vender, (entregas más rápidas, diversificación de los locales de las librerías, impresión bajo demanda, etc) mientras que los ereaders de los primeros tiempos han ido incorporando nuevas funcionalidades que los hacen más ergonómicos, como la conexión WiFi, la iluminación por leds, el aumento de resolución y las pantallas táctiles, pero básicamente siguen siendo lo mismo que los primeros y vetustos lectores chinos.

 

Los ereaders, no sólo están en dialéctica con los libros de papel, también con los móviles que han mejorado ostensiblemente su resolución, las tablets y los monitores de los ordenadores de sobremesa.

 

El lanzamiento de ereaders con pantalla de color transflectiva tal vez habría superado esta dialéctica, haciendo mucho más atractiva la lectura en lectores de libros digitales, al incorporar el color, pero finalmente las pantallas retroiluminadas tipo TFT, LCD, o AMOLED, han ganado la partida. No sabemos si definitivamente, pero de momento si.

 

Los intentos de incorporar el color en los ereaders como por ejemplo en el Ectaco han sido poco satisfactorios, lo mismo ha pasado con el Kyobo. Son dos ejemplos en los que el color no se reproduce de forma adecuada y a años luz de cualquier pantalla de tablet o móvil.

 

Sin embargo, la tinta electrónica aplicada a los móviles tiene una ventaja evidente, se puede visualizar perfectamente bajo el sol y proporciona días o semanas de uso sin recargar la batería al teléfono. Sería normal ver como poco a poco se incorporan pantallas de tinta electrónica a los smartphones, es una síntesis interesante que agrupa las ventajas de las dos tecnologías de pantalla.

 

No creo que las ediciones digitales pierdan mucho terreno, entre otras cosas porque la autoedición, se ha impuesto entre los escritores noveles que luchan por sacar cabeza en el mundo literario y poder distribuir a cientos de millones de posibles compradores, esto sólo lo permite internet, y además prácticamente sin costes. Y lo que es cada vez más importante, sin dañar el medio ambiente. Los bosques no resistirían el nivel de impresión en papel, que se ha alcanzado con las ediciones digitales. Y también porque si se analizan más en detalle las ventas de libros digitales del último año, vemos que han disminuido en general, sin embargo en el género que sería “libro de bolsillo” ha aumentado.

 

Las ventas se están especializando, hay determinado segmento del mercado que ha abrazado los ereaders y no los va a abandonar nunca, por varios motivos. Por ejemplo la portabilidad que te permite un lector en el que puedes llevar toda tu biblioteca entera, y otro que he visto comentar muchas veces, porque por ejemplo ya no hay sitio físico en una casa para comprar más libros de papel, no hay lugar para ellos.

 

James Daunt, ejecutivo de Waterstones, ha dicho que las ventas de Kindles han caído y que ya sólo se compran dispositivos para renovar. Pues posiblemente tenga razón, y ya se esté rozando la saturación en el mercado y éste no sea capaz de absorver más producción, pero que no se equivoque eso es distinto a la edición digital, un ebook se puede leer en un ordenador, una tablet y en un teléfono móvil, de hecho eso es lo que parece estar pasando cada vez más.

 

No hay más que ver la siguiente gráfica facilitada por el periódico The Guardian. El valor de las ventas de ebooks, no ha hecho más que incrementarse desde 2010, y el de libros de papel ha disminuido. Que se vendan menos ereaders, no quiere decir que se lean menos libros digitales, se pueden leer en otros dispositivos.

 

 

La librería inglesa, tras años de pérdidas parece que se acerca a la estabilidad financiera, y según su directivo el secreto ha sido fomentar el talento entre los vendedores, olvidarse del modelo de las grandes superficies que se parecen más a gigantescos almacenes en los que nadie te atiende ni te asesora, volviendo a la prescripción del librero tradicional.

 

También ofrece un excelente café en sus tiendas en un entorno elegante y privilegiado, que por lo visto engancha a los clientes. Parece que los tiempos en los que entras a una librería y te dedicas a ver los libros en las estanterías mientras el librero se limita a cobrarte antes de salir por la puerta, han terminado, por lo menos en Inglaterra. Y está muy bien, una orientación es un valor añadido que siempre hay que agradecer.

 

También hay que tener en cuenta que la crisis ha golpeado duramente a las economías domésticas, y ahora que empieza la reactivación, los consumidores empiezan a comprar nuevamente libros. Es normal que empiecen comprando primero los de papel y luego comiencen a poner en el punto de mira a los ereaders, por lógica una cosa lleva a la otra.

 

Para el New York Times el papel tiene mucho que decir todavía e igualmente explica como los libreros han ido mejorando su gestión y su servicio y eso les ha permitido aumentar las ventas en Estados Unidos un 11%. Según parece está estableciéndose un nuevo lector híbrido, que consume tanto libros impresos, como digitales en su ereader. Es como si se estuviera dando una vuelta a la impresión tradicional, pero sin abandonar lo digital.

 

La verdad es que a mi, me ha pasado eso. Nunca he dejado de comprar libros impresos, ya sea porque no existen ediciones digitales, o simplemente porque me apetecía tener la edición en papel. Pero evidentemente lo excepcional es la compra del libro de papel.

 

 


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