Los jóvenes menores de 25 años compran menos ebooks que los comprendidos entre los 25 y 34 años.

La empresa Deloitte ha publicado su noveno estudio anual, sobre los habitos y tendencias sobre el uso de medios de la población de Inglaterra. Del estudio se pueden destacar varios datos entre ellos que sólo el 25% de los consumidores de entre 16 a 24 años de edad había comprado un libro electrónico en los últimos 24 meses, en comparación con el 38% de los consumidores de entre 25 a 34 años de edad. También opinan que dedican más tiempo a otros medios de comunicación, ya que sólo el 14% de ese grupo leen libros durante más de una hora cada día, pero el 67% ven una hora de vídeo breve y el 58% utilizan más de una hora en ver la televisión.

 

 En un contexto de competencia entre una gran variedad de oferta de contenidos en distintos medios no es de extrañar que la lectura de libros este perdiendo espacio como forma de entretenimiento. Por lo que se recomienda a autores, editores y minoristas hacer más para atraer al público más joven con el fin de permanecer en el mercado de manera relevante.

 

Los datos de este estudio en concreto se basan en encuestas a 2.000 consumidores del Reino Unido. El panorama para el consumidor de medios del Reino Unido es sustancialmente diferente a lo que era hace tan sólo 5 años. El avance de los teléfonos inteligentes, la cobertura 4G y los medios sociales, por citar sólo algunos ejemplos, han proliferado y cambiado la forma en que se consume la información proporcionada por los medios de comunicación.

 

En cuanto a los patrones de consumo más habituales se destaca que las cuatro generaciones de consumidores estudiadas ponen de manifiesto que Internet y los smarphones están cada vez más presentes en sus hábitos de consumo diario de medios de comunicación. Ha cambiado como se consume televisión, actualmente el consumo de vídeo de longitud corta se está convirtiendo en una categoría cada vez más relevante por derecho propio, y los consumidores se inclinan cada vez más hacia los medios sociales, lo que conlleva que las empresas orienten su oferta publicitaria y de consumo de noticias en línea a través de estos medios.

 

La mayor parte del consumo de medios de comunicación diarios para aquellos menores de 30 implica ahora el auricular. Siendo la televisión el medio de consumo de información más importante para los mayores de 55 años. Por el contrario, el smartphone,  medios sociales, el vídeo breve y la música son la base de entretenimiento principal del público más joven.

 

El informe encontró que los lectores electrónicos (eReader) son el dispositivo menos popular en todos los grupos de edad. Sólo el 41% de los hogares dijeron que poseían un lector de libros electrónicos, pero el 87% tienen un ordenador portátil, el 83% un teléfono inteligente y el 71% poseía una tableta.

 

Entre los aspectos más destacables de este año es que los nativos digitales son menos dados a comprar libros electrónicos que cualquier otro grupo de edad, ya que sólo el 25% de los consumidores de entre 16 a 24 años de edad había comprado un libro electrónico en los últimos 24 meses, en comparación con el 38% de los consumidores de entre 25 a 34 años de edad. También opinan que dedican más tiempo a otros medios de comunicación, ya que sólo el 14% de ese grupo leen libros durante más de una hora cada día, pero el 67% ven una hora de vídeo breve y el 58% utilizan más de una hora en ver la televisión. En un contexto de competencia entre una gran variedad de oferta de contenidos en distintos medios no es de extrañar que la lectura de libros este perdiendo espacio como forma de entretenimiento. Por lo que se recomienda a autores, editores y minoristas hacer más para atraer al público más joven con el fin de permanecer en el mercado de manera relevante.

 

El informe encontró que los lectores electrónicos son el dispositivo menos popular en todos los grupos de edad. Sólo el 41% de los hogares dijeron que poseían un lector de libros electrónicos, pero el 87% tienen un ordenador portátil, el 83% un teléfono inteligente y el 71% poseía una tableta.

 

La lectura, sin embargo, sigue siendo un pasatiempo popular porque el 80% de todos los encuestados ha comprado un libro o eBook en el último año y el 34% dijo que leen ahora más que lo hicieron en 2010. De los que leen regularmente libros, el 53% sugirió títulos a a sus amigos más que las personas promedio.

 

CONCLUSIONES

 

Llama la atención que el informe diga que “SOLO” el 41% de los hogares tenga un ereader frente al 87% de los ordenadores portátiles o el 83% de un teléfono inteligente. Dadas las características de los ereaders, nos parece un porcentaje bastante alto que en 4 de cada 10 hogares haya un lector de libros digitales, ya que estos son aparatos que sólo sirven para leer. No conocemos las cifras de España, pero desde luego nos parece un porcentaje importante.

 

 

En cuanto a que la gente joven hasta los 24 años no compre libros digitales nos parece algo bastante normal, creo que sólo hay que mirar alrededor para darse cuenta de que en general la gente joven lee mucho, pero lo hace en las redes sociales. La mayoría se leen a diario los blogs de temas que les interesan y también las noticias relacionadas con esos asuntos que se publican en la red.

 

 

Se comparten muchas cosas hoy en las redes, y desde luego que dedican más tiempo a eso que a leer textos largos.

 

 

Twitter es un exponente paradigmático de la actual cultura de la inmediatez. Se quiere la información, y se la quiere ya, sin esfuerzo y sin necesidad de asimilar textos cargados de conceptos, todo en 150 caracteres.

 

Los tiempos en los que la reflexión estaba reservada a la intimidad de un libro al que un autor había dedicado muchas horas en elaborar, parecen lejos. Hoy la intimidad se desparrama a los cuatro vientos por internet, parece que todo lo que no se comparta no exista, y así tenemos a los devotos de esta nueva religión, contando a cada momento lo que hacen, lo que sienten y lo que piensan, su intimidad parece secuestrada por esa especie de ente colectivo que es la red. No sabemos los efectos que producirá en nuestros hábitos y en nuestras mentes esta perdida de discreción, sobre todo en nuestra manera de pensar. Lo que no cabe duda es que el estado y las empresas, tienen mucha más información sobre nosotros, con esta forma de comunicarnos.

 

Para no ponernos trágicos un chiste: “He querido cambiar mis hábitos de comunicación y estoy tratando de hacer amigos fuera de Facebook. Salgo a la calle y voy dando voces diciendo a la gente lo que he comido, como me siento, lo que estoy haciendo y lo que haré más tarde.

 

 

Escucho las conversaciones y grito “me gusta”.

 

De momento ya tengo tres personas que me siguen: Dos policías y un psiquiatra.”

 

 

Fuente: Universo abierto, Acceso al informe completo en inglés


Consulta la comparativa de eReaders en Español, más completa de internet.

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