En España se talan aproximadamente ciento quince millones de árboles al año para la industria papelera

Vista de la corona forestal de Tenerife

 

Este mes algunas familias hemos recibido una carta de Movistar, en la que nos comunica que se va a pasar automáticamente a la factura sin papel, a partir del mes de Agosto, y argumenta esta decisión con una serie de datos que nos interesan como defensores de la conservación de los bosques.

 

En la mencionada carta, se informa de que cada persona consume aproximadamente 175 kilos de papel al año y que por cada tonelada de papel necesitamos 14 árboles, 100.000 litros de agua y 3.000 KWh de energía, emitiendo 1.4 Kg de CO2 a la atmosfera.

 

La empresa de telefonía nos parece una empresa lo suficientemente seria como para dar fiabilidad a los datos que aporta, por lo que basándonos en ellos, acudimos al Instituto Nacional de Estadística (INE) y vemos que en el último padrón municipal del 2011, se informa que el número total de habitantes en España es de 47.190.493 muy bien, si multiplicamos esta cantidad por 175 kilos nos da 8.258.336.275 kilos de papel al año, que si dividimos por 1.000 nos sale 8.258.336 toneladas anuales, si por cada tonelada se necesitan 14 árboles para su elaboración, resulta que al año estamos talando 115.616.704 árboles, ¡Más de ciento quince millones de árboles al año! Las cifras correspondientes al agua, no son menos alarmantes ya que para procesar los más de ocho millones de toneladas de papel se necesitarían 825.833.600.000 de litros del líquido elemento, siendo necesaria la generación de 24.775.008.000 KWh al año para producir las ocho millones de toneladas de papel que consumimos anualmente.

Vista de Masca en Tenerife

 

Siguiendo los datos que nos aporta Movistar se generarían unas emisiones 11.561.670,4 KG de CO2 a la atmósfera por la industria papelera que contribuirían al efecto invernadero.

 

Estas cifras nos parecen tan escalofriantes, que hemos decidido confrontarlas con más fuentes, para ello, nos hemos ido a una web, nada sospechosa de ser partidaria de eliminar el papel,  como es ASPAPEL (Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón)  y en un informe que publican en su web      se especifica literalmente:  “En Europa el consumo medio de papel per cápita  ha pasado de 160 kilos anuales por habitante a principios de los años noventa a los actuales 188 kilos anuales por habitante (UE-27). En España ha pasado en ese periodo de 116 kilos per cápita a los actuales 170 kilos por habitante.” Luego se confirma lo dicho por Movistar con una diferencia de 5 Kg/habitante, que puede ser debido a la actualización anual de las cifras del estudio.

 

En el mismo informe de ASPAPEL se especifica: “En España, las plantaciones de pino y eucalipto para papel,según datos del sector, ocupan 430.000 hectáreas, es decir, el 2,4% de la superficie total de bosques (17,9 millones de hectáreas de superficie total de bosques en España según UNECE/FAO).”  Esta superficie asciende a 4.300.000.000 metros cuadrados supongamos que cada árbol necesita unos 6 metros cuadrados para desarrollarse, (dato que posiblemente pudiera reducirse) tenemos que actualmente hay 716.666.666 de eucaliptos y pinos para fabricar pasta de papel, por lo que la tala de unos 115 millones de árboles al año, atendiendo al desarrollo vegetativo de esta especie, es perfectamente factible atendiendo a una explotación rápida del terreno por especies de crecimiento rápido como el pino y el eucalipto.

Las Cañadas del Teide en Tenerife

 

Sin embargo, en un informe de la FAO titulado: “EL EUCALIPTO: UN ARBOL CONTROVERTIDO plantado en 80 países fuera de Australia” se especifica: “La corta de eucaliptos a breves intervalos, especialmente si se suprime toda la biomasa, origina un rápido agotamiento de las reservas de nutrientes del suelo. Ello es una consecuencia directa de su rápido crecimiento; sucedería lo mismo con cualquier otra especie de alta productividad, y está también estrechamente ligado a la duración del intervalo. Existen algunas pruebas de que el consumo de nutrientes en cultivos comparables de pinos es mayor. En cada caso debería calcularse el costo en nutrientes y decidir, según los resultados, el tratamiento con fertilizantes.”

 

Otros estudios nos hablan de que los bosques de eucaliptos y pinos, acidifican los suelos y producen una importante extracción de volumen de agua, cuando hay sequía, el eucalipto crece más ya que se nutre del agua de napas más profundas, es un competidor muy fuerte de cualquier otra vegetación.

 

El monocultivo de especies de rápido crecimiento, y por lo tanto consumidoras de grandes cantidades de agua, con el efecto de acidificación del suelo, elimina el bosque de especies autóctonas, y el sotobosque, poniendo en peligro la biodiversidad local, que no puede competir con las especies traídas de fuera para su explotación industrial.

Selva de Laurisilva en Tenerife

 

Es cierto que cada vez se recicla más papel, también es cierto que cada vez se utiliza menos cloro, para blanquearlo y también es cierto que en la pasta de celulosa, al ser un producto derivado de los árboles se fija el carbono de la atmósfera, según el informe de ASPAPEL un kilo de papel puede almacenar 1.3 Kg de CO2 cantidad que nos parece excesiva, y que se compensa con las emisiones que se producen en la fabricación del papel, y luego en la contaminación y consumo de energía, que se genera con el transporte y distribución de los productos elaborados con ese papel, como libros, periódicos, etc.

 

Por otra parte, el monocultivo de especies de crecimiento rápido, ya vemos que no beneficia, sino que perjudica al medioambiente y a la biodiversidad, pero centrémonos en el tema que nos interesa. ¿Estoy contribuyendo a la conservación del medio ambiente y a frenar el calentamiento global, cuando sustituyo al libro impreso en papel, por un ereader?

 

En un informe elaborado por Emma Ritch para el Grupo Cleantech, se establece que todo el carbono emitido en el proceso de fabricación de un ereader de una marca muy conocida en EE.UU. es compensado sobradamente en el primer año de uso del mismo.

 

Selva de Irati en Navarra

Según el mencionado informe, un año de uso de un lector electrónico, equivale a un ahorro neto de 168 Kg de CO2 al año (emisiones producidas en la fabricación y distribución de 22,5 libros).

 

Según las previsiones del Grupo Cleantech, los lectores comprados desde 2009 hasta 2012 podrían evitar la emisión a la atmósfera de 5,300 millones de kilogramos de dióxido de carbono.

 

En otros estudios de esta empresa se afirma que un libro impreso en papel, genera alrededor de 7,5 kilogramos de dióxido de carbono. Esta cifra incluye la producción, el transporte y reciclaje o eliminación, cantidad que como vemos, supera al supuesto 1,3 kg de carbono almacenado en el libro por su origen vegetal.

 

El IPAD de Apple genera 130 kilogramos de dióxido de carbono durante su vida útil, según las estimaciones del estudio. Amazon no ha publicado cifras para el Kindle , pero Cleantech y otros analistas lo sitúan en 168 kilogramos. Esos análisis no indican la cantidad adicional de carbono que se genera por libro leído (como resultado de la energía necesaria para alojar los ebooks en los servidores y la energía de la pantalla mientras se lee), pero no deja de incluir el coste total de fabricación, lo que probablemente representa la mayor parte de las emisiones. (El IPAD utiliza sólo tres vatios de electricidad mientras se está leyendo , mucho menos que la mayoría de las bombillas.) Si podemos confiar en esos números, entonces, el IPAD compensa sus emisiones de CO2 alrededor de un tercio del total cuando se llega a leer el libro décimo octavo. Sin embargo, serán necesarios 23 libros en el  Kindle para salir de la zona roja del medio ambiente.

 

Otro estudio de Forrester Research, estima que el usuario compra un promedio de tres libros por mes. A ese ritmo, con el iPad se compensarían las emisiones de su fabricación en tan sólo seis meses.

 

Respecto al agua, se estima que se emplean  unos siete galones de agua (unos 24 litros) para producir un libro impreso de promedio, mientras que las empresas de publicación electrónica pueden crear un libro digital con menos de dos tazas de agua. (Al igual que cualquier otra empresa, los editores de libros electrónicos consumen el agua a través del papel que utilizan y otras actividades de oficina.) Los investigadores estiman que son necesarios 79 galones de agua (299 litros) para hacer un e-reader, así que después de leer una docena de libros, se ha compensado el agua empleada en la fabricación del aparato.

 

Si hablamos de productos tóxicos los lectores electrónicos son también menos contaminantes que los libros impresos . La producción de tinta para la impresión emite un número de compuestos orgánicos volátiles a la atmósfera, incluyendo hexano , tolueno y xileno , que contribuyen al smog y el asma. Algunos de ellos también pueden causar cáncer o defectos de nacimiento.

 

Los fabricantes de ereaders, no acaban de pronunciarse sobre las sustancias químicas que se emplean en la fabricación, pero tanto el iPad como el Kindle cumplen con las normas europeas RoHS en su producción, que prohíbe las sustancias químicas más temibles en la producción electrónica.

 

Los lectores electrónicos, sin embargo , requieren de la extracción de minerales no renovables , como la columbita  y la tantalita , que a veces proceden de regiones políticamente inestables. Y los expertos no parecen ponerse de acuerdo sobre si estamos en riesgo de agotar la oferta mundial de litio, la sangre vital de la batería del ereader.

Resumiendo podemos afirmar que la contaminación generada por industria papelera, es mayor que la producida en la fabricación de los ereaders, y además queda compensada en un corto espacio de tiempo por estos dispositivos, bastando que se lean 23 libros en el caso del Kindle, para que el saldo en cuanto a la contaminación, y las emisiones de CO2, sea positivo para los ereaders.

 

Hay que tener en cuenta, que el esfuerzo energético para la producción de papel es importante, sólo en España 24.775.008.000 KWh lo cual, también conlleva un importante volumen de emisiones en el proceso de generación de esta energía.

 

No menos relevante es el consumo de agua fluvial por parte de las papeleras y los peligros de vertidos tóxicos a los cauces de los ríos.

 

El transporte de la pasta de celulosa, y de los productos de la misma, también produce emisiones de CO2 a la atmósfera, emisiones que se eliminan con la distribución digital a través de internet de los contenidos editoriales en base digital.

 

La sobreexplotación de los suelos y de los acuíferos por árboles de rápido crecimiento, que acaban con las especies locales acaba afectando negativamente a los ecosistemas que se ven desplazados por árboles traídos de otras regiones del planeta.

 

Ciento quince millones de árboles al año en España, son muchos seres vivos sacrificados anualmente, para que la especie humana, pueda seguir leyendo el periódico, las revistas o los libros, el planeta necesita esos bosques para almacenar el carbono que está calentando la atmósfera, por las emisiones de la quema de  combustibles fósiles

 

 

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